martes, 10 de febrero de 2009

Conversación con la Luna

Oyes tu nombre a través del espejo y ves tu cara, a media luz reflejada en él. Unos ojos desconocidos te devuelven la mirada. Tu cara familiar y extraña reflejada en el cristal.

Continuas mirando a aquel rostro que un día rió, lloró y sufrió, buscando algún indicio que te permita descubrir quien eres, pero estás demasiado lejos de la respuesta... y no llegas a ver nada, aunque a veces los ojos engañan y parece que empiezas a vislumbrar algo; pero no hay nada, ese rostro que fue para ti alguna vez conocido, se aleja.

Pasas los días sentado frente al televisor como si él tuviera la respuesta de algo. Duermes, comes y descansas; la rutina te atrapa como algo que no puedes controlar... das vueltas en un círculo interminable que parece no tener salida; y los días se hacen largos y las noches eternas. Es un ciclo que parece no tener fin.

Tus días en los que tu única preocupación era qué habrá para comer pasaron, y fueron sustituidos por preguntas existenciales a las que nadie parece dar respuesta.

El único consuelo que te queda es el apoyo de unos pocos, aquellos con los que nunca renunciarías a nada y que pides, por encima de todo, que sigan ahí.

Ahora tu cama es un sitio incómodo a donde no quieres ir porque nunca sabes como te levantarás al día siguiente, pero a la vez tu único refugio para no enfrentarte a la realidad.

Y te quedas mirando... y no sabes quién eres.


MävS

(Algún día del 2007)

1 comentario:

  1. Me has dejado destrozado...Quiero tu artículo y los siguientes en reflexionarte ya.

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